Destinos

Eden: una piscina, el mar y una anécdota que todavía recuerdo

Existen lugares a los que llegás buscando un paisaje y terminás llevándote un recuerdo.

Eso me pasó en Eden, en la Sapphire Coast de Australia, cuando descubrimos una de esas piscinas naturales que parecen inventadas.

Aslings Beach Rock Pool está encajada entre las rocas, rodeada de acantilados rosados y blancos y el mar entra constantemente en ella, renovando sus aguas.

Pero lo que más recuerdo no es solamente su belleza.

Recuerdo el camino hasta llegar porque habíamos dejado nuestro vehículo y caminamos bastante por la playa. No había nadie. Éramos Pablo y yo, frente a un paisaje enorme, en esa soledad que lejos de sentirse vacía parecía hacer que todo se vuelva más intenso.

El mar, las rocas, los colores del agua… todo tenía algo de irreal.

No recuerdo exactamente el punto donde estacionamos pero sí recuerdo perfectamente la sensación de ese recorrido hasta que apareció la piscina escondida entre las rocas como un pequeño secreto del océano.

Sin dudarlo ni un instante nos zambullimos de inmediato y entonces hicimos algo muy nuestro: llamamos por videollamada a nuestros hijos para mostrarles dónde estábamos.

Queríamos compartir con ellos ese pequeño descubrimiento.

Estábamos dentro de la piscina cuando Tomás, después de mirar atentamente el lugar y conocedor de esos sitios, nos hizo una observación que cambió completamente el momento:

«Tengan cuidado con los tiburones»

Su razonamiento era bastante simple. Si el agua del mar entraba permanentemente en aquella piscina natural, ¿por qué no podría entrar también algún tiburón?

No hizo falta que lo repitiera.

Yo salí de la piscina bastante más rápido de lo que había entrado.

Después, desde afuera, seguí admirando aquel lugar maravilloso… aunque, confieso, con una mirada bastante más desconfiada hacia el agua.

Hoy, cuando pienso en aquel día, me río.

Porque los viajes también son eso. No solamente los paisajes perfectos, las fotos increíbles o los lugares que aparecen en las guías.

Son las caminatas que parecen no terminar, la sensación de estar completamente solos frente a la naturaleza, compartir un descubrimiento con las personas que amás aunque estén lejos y, por supuesto, esas pequeñas anécdotas que terminan convirtiéndose en parte de la historia del viaje.

Eden quedó entre mis recuerdos favoritos de Australia y no solamente por aquella piscina de colores imposibles sino porque ese día estábamos Pablo y yo, solos frente al mar, viviendo uno de esos momentos que no se planean y que, justamente por eso, terminan quedándose para siempre.

Y porque cada vez que recuerdo aquella piscina también recuerdo la voz de Tomás diciéndonos “Cuidado con los tiburones.”

Y sí… desde ese momento, la piscina se disfrutaba mucho mejor desde afuera.

📍 Para llegar: Aslings Beach Rock Pool se encuentra en el extremo sur de Aslings Beach, en Eden, Nueva Gales del Sur. Una buena referencia para estacionar es la zona cercana al Eden Historic Cemetery. Desde allí hay que caminar unos minutos por la playa hasta alcanzar la piscina. El acceso final requiere caminar sobre arena y algunas rocas, por lo que conviene hacerlo con marea baja.

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