Huellas de viaje

El viaje que antes no nos hubiéramos animado a hacer

Muchas veces he mirado de lejos algunos viajes.

Una ruta demasiado larga.

Un país desconocido.

Un idioma diferente

Un viaje en moto.

Un motorhome.

Manejar durante horas por lugares que no conocía y que, desde lejos, me parecían difíciles o incluso peligrosos.

Hubo viajes que soñé muchas veces, pero que siempre parecían pertenecer a esa categoría de cosas que algún día haríamos.

Algún día.

Y tal vez durante mucho tiempo pensé que algunas aventuras ya no eran para mí, que había cosas que eran más fáciles de hacer cuando éramos más jóvenes, que ciertas rutas requerían demasiada energía, demasiada confianza o simplemente demasiado coraje.

Hasta que un día me pregunté ¿Y por qué no?

Es cierto que con los años no desaparecen los miedos pero creo que aprendemos a mirarlos de otra manera porque he descubierto que muchas de las cosas que durante tanto tiempo consideré imposibles en realidad no lo eran, y que simplemente me daban miedo.

Y entonces empecé a hacer algo distinto

Planificar mejor.

Informarme..

Preguntar.

Tomar precauciones.

Elegir nuestro ritmo.

Y después, simplemente, arrancar.

Y quizás así entendí que no necesitaba ser más jóven sino que necesitaba solamente animarme.

Hay algo mágico en descubrir que todavía podemos sorprendernos de nosotros mismos, que todavía podemos sentir ese pequeño miedo antes de comenzar.

Y también es maravillosa esa enorme satisfacción cuando, finalmente, estamos en el camino, viviéndolo.

Estoy segura que no se trata de vencer todos nuestros miedos sino de aprender que algunos pueden viajar con nosotros.

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