En enero de 2026, durante un viaje al sur de Chile, Pablo y yo volvimos a encontrarnos con uno de esos lugares que, para nosotros, parecen hechos para detener el tiempo: las Termas de Cochamó.
Esta vez no viajábamos solos, sino acompañados por nuestro hijo Tomás y su novia Peamai, lo que hizo la experiencia aún más especial.
Viajar en familia siempre tiene una energía distinta ya que todo se comparte de otra manera: las sorpresas, las risas, los silencios y también esa sensación de asombro que aparece cuando la naturaleza se impone con fuerza.
Un rincón escondido de la Patagonia
Las Termas de Cochamó se encuentran en la Región de Los Lagos, en un entorno de vegetación exuberante, ríos de aguas transparentes y montañas que parecen abrazar el paisaje.
El camino hacia las termas ya es parte de la experiencia: senderos rodeados de bosque nativo, aire húmedo y fresco, y el sonido constante del agua acompañando cada paso.
No es un destino de lujo ni de grandes estructuras y su encanto está justamente en lo simple, en lo natural y en lo profundamente auténtico.

Aguas cálidas en medio de la naturaleza
Llegar a las termas y sumergirnos en sus aguas cálidas fue una experiencia difícil de describir.
Después de la caminata, el contraste entre el aire frío de la Patagonia y el calor del agua creó una sensación de bienestar inmediato y nos quedamos ahí, en silencio, simplemente mirando el entorno: el verde intenso del bosque, el vapor que se elevaba suavemente y la calma absoluta del lugar.
Fue un momento de pausa real, de desconexión del mundo exterior.
Un viaje compartido
Vivir esa experiencia con Pablo, Tomás y Peamai le dio un significado aún más profundo.
Cada uno lo vivió a su manera, pero todos coincidimos en algo: la belleza del lugar no estaba solo en el paisaje, sino en la posibilidad de compartirlo con las personas que uno quiere.
Entre charlas, el almuerzo, la merienda, momentos de descanso en el agua y caminatas suaves por el entorno, el día se fue construyendo como un recuerdo colectivo que seguramente nos acompañará por mucho tiempo.

La esencia de Cochamó
Cochamó es un lugar que conserva algo difícil de encontrar hoy en día: autenticidad.
No hay artificios, no hay ruido innecesario, solo naturaleza en estado puro, montañas imponentes y aguas que parecen tener el poder de renovar la energía.
Es un destino que invita a bajar el ritmo, a observar y a simplemente estar.
Un recuerdo que permanece
Al final del día cuando emprendimos el regreso nos quedó esa sensación de bienestar que dejan los lugares verdaderos.
Las Termas de Cochamó no solo nos ofrecieron un momento de descanso en medio del viaje, sino también una experiencia de conexión profunda con la naturaleza y entre nosotros.


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