Hace ya varios años con Madelyn pasamos una semana recorriendo una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos, descubriendo sus parques, museos, rascacielos y rincones históricos. Pero además tuvimos la suerte de coincidir con una de las celebraciones más emblemáticas de la ciudad: Saint Patrick’s Day, una fiesta que transforma por completo a Chicago y que nos dejó un recuerdo imborrable.
Desde el momento en que llegamos, la ciudad nos sorprendió por su combinación de arquitectura, historia y vida urbana. Chicago tiene una personalidad muy diferente a otras grandes ciudades estadounidenses. A orillas del inmenso lago Michigan, sus edificios parecen elevarse hacia el cielo mientras amplios parques y espacios verdes ofrecen un equilibrio perfecto.
Pero si hubo una imagen que quedó grabada para siempre en nuestra memoria fue la del río Chicago teñido de verde.

Llegamos precisamente para las celebraciones de Saint Patrick’s Day, el 17 de marzo, cuando miles de personas se reúnen para presenciar una tradición que comenzó hace décadas y que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.
Ver cómo las aguas del río adquieren un intenso color verde esmeralda es realmente impactante. Las calles se llenan de música, banderas irlandesas, desfiles y una atmósfera festiva que contagia a todos, incluso a quienes no tienen ninguna relación con Irlanda.
Recuerdo nuestra sorpresa al ver la cantidad de gente reunida en los puentes y a lo largo del río esperando ese momento y cuando finalmente el agua comenzó a teñirse de verde, el espectáculo fue tan llamativo como emocionante.

Durante esa semana recorrimos algunos de los lugares más conocidos de Chicago.
Uno de los que más disfrutamos fue la famosa Navy Pier, una extensa plataforma sobre el lago Michigan donde se encuentran restaurantes, tiendas, espacios recreativos y la icónica rueda panorámica.

Subir a esa enorme rueda fue una experiencia inolvidable y desde lo alto pudimos contemplar el perfil de la ciudad, el inmenso lago y los rascacielos que hacen de Chicago una de las ciudades con los skylines más impresionantes del mundo.

También visitamos el hermoso Lincoln Park Zoo, uno de los zoológicos más antiguos de Estados Unidos.
Nos encantó recorrer sus senderos, observar los animales y disfrutar de un espacio verde que parece un oasis dentro de una gran ciudad. Fue una visita tranquila y agradable que nos permitió tomarnos una pausa entre tantas actividades urbanas.

Otro de los lugares que nos impresionó fue Millennium Park, donde se encuentra la famosa escultura conocida popularmente como «The Bean».
Como casi todos los visitantes, no pudimos resistir la tentación de fotografiarnos reflejadas en su superficie brillante mientras observábamos cómo el paisaje urbano se multiplicaba a nuestro alrededor.
Caminamos por la elegante Magnificent Mile, una de las avenidas más famosas de Chicago, llena de tiendas, restaurantes y edificios históricos.

También disfrutamos recorriendo el sector del río, cruzando sus puentes y admirando una arquitectura que convierte a Chicago en una referencia mundial para quienes aman el diseño urbano.
Uno de los aspectos que más me gustó fue compartir todo esto con Madelyn porque viajar con ella siempre ha sido una experiencia especial. Su curiosidad natural la lleva a interesarse por la historia, la cultura y las particularidades de cada destino. Eso hace que cada recorrido se transforme en algo más que una simple visita turística.

Durante esa semana conversamos mucho, caminamos sin apuro y disfrutamos de esos momentos compartidos que con el paso de los años adquieren aún más valor.
Cuando hoy recuerdo Chicago pienso en una ciudad vibrante, elegante y llena de vida.
Pienso en la inmensidad del lago Michigan, en los rascacielos reflejados en el río, en la rueda panorámica iluminando la noche y, por supuesto, en aquellas aguas verdes de Saint Patrick’s Day que parecían sacadas de un cuento.
Pero sobre todo recuerdo una semana maravillosa junto a mi hija, descubriendo juntas una ciudad extraordinaria y creando recuerdos que siguen vivos muchos años después.

Si vas
Chicago, Illinois, Estados Unidos.
Imperdibles:
- El río Chicago teñido de verde durante Saint Patrick’s Day.
- Navy Pier y su famosa rueda panorámica.
- Lincoln Park Zoo.
- Millennium Park y «The Bean».
- Magnificent Mile.
- Paseo arquitectónico por el centro de la ciudad.
- Las vistas del lago Michigan.
Porque Chicago no solo nos regaló una ciudad fascinante, sino también la oportunidad de vivir una celebración única en el mundo y compartir una semana inolvidable entre madre e hija.


Deja un comentario