Ollantaytambo: cuando el destino te encuentra

En ocasiones algunos viajes se planean durante meses. Otros, simplemente suceden.

En mayo de 2024, Pablo y yo recorríamos Perú en motorhome junto a nuestros amigos Alejandro y Olga siendo nuestro destino final Machu Picchu.

Como ocurre tantas veces cuando se viaja por carretera, atravesábamos pueblos y ciudades sin más expectativa que disfrutar del camino y dejarnos sorprender por lo que apareciera a nuestro paso.

Fue así como llegamos a Ollantaytambo.

Ubicado en el corazón del Valle Sagrado de los Incas este antiguo pueblo peruano parece suspendido entre el pasado y el presente y es conocido como el «último pueblo inca viviente», destacándose por sus calles de piedra intactas, sus imponentes terrazas agrícolas y por ser la principal estación de trenes en la ruta hacia Machu Picchu

Las calles empedradas, los canales de agua que aún recorren silenciosamente el pueblo y las imponentes montañas que lo rodean crean una atmósfera difícil de describir. No es casual que muchos viajeros lleguen allí camino a Machu Picchu y terminen descubriendo que Ollantaytambo es mucho más que una escala en el recorrido.

Lo que no sabíamos era que habíamos llegado en uno de los momentos más especiales del año.

Mientras buscábamos un lugar para almorzar, alguien nos preguntó con total naturalidad si habíamos venido para la fiesta del pueblo. Sorprendidos, respondimos que no sabíamos de qué nos hablaban. Entonces nos explicaron que estábamos a punto de presenciar la Festividad del Señor de Choquekillka, una de las celebraciones más importantes de Ollantaytambo.

La Festividad del Señor de Choquekillka es una manifestación cultural donde la religiosidad y el folklore se entrelazan de manera extraordinaria. Tiene lugar en la ciudadela inca viviente de Ollantaytambo, en la provincia de Urubamba, región de Cusco, y constituye una de las expresiones culturales más representativas del Valle Sagrado. Durante varios días, la comunidad se reúne para honrar a su santo patrono mediante procesiones, música, danzas tradicionales y diversas manifestaciones artísticas que mantienen vivas las raíces de este pueblo andino.

Sin pensarlo demasiado, decidimos quedarnos.

Y fue una de las mejores decisiones de todo nuestro viaje.

Durante cuatro días fuimos testigos de una celebración que nos permitió acercarnos a la esencia más auténtica de la cultura peruana. Las calles se llenaron de música, color y movimiento. Hombres, mujeres y niños recorrían el pueblo con trajes tradicionales extraordinariamente elaborados, acompañados por músicos que marcaban el ritmo de los desfiles con melodías ancestrales y cantos que parecían resonar entre las montañas.

Lo que más nos impresionó fue comprobar que no se trataba de un espectáculo preparado para turistas. Era una celebración genuina, profundamente arraigada en la identidad de la comunidad. Cada danza, cada vestimenta y cada ceremonia parecían transmitir una historia que había sido heredada de generación en generación.

Uno de los aspectos más sorprendentes fueron los tapices efímeros que los vecinos realizaban directamente sobre las calles, utilizando cal, arena coloreada y distintos materiales naturales, creaban verdaderas obras de arte a cielo abierto. Los diseños cubrían parte del recorrido de las procesiones y transformaban el pueblo en una galería temporal llena de creatividad y simbolismo. Más tarde, estos trabajos eran evaluados y premiados, aunque la verdadera recompensa parecía ser el orgullo compartido de participar en una tradición colectiva.

Con el paso de los días comprendimos que la Festividad del Señor de Choquekillka es mucho más que una celebración religiosa. Es un encuentro entre la fe, la memoria y la cultura. Es la forma en que un pueblo mantiene vivas sus tradiciones y reafirma su identidad en un mundo que cambia constantemente.

Mientras observábamos los desfiles, las danzas y la participación de toda la comunidad, pensaba en la suerte que habíamos tenido. Nuestro plan era llegar a Machu Picchu. Sin embargo, la vida nos había regalado algo que jamás habríamos podido programar.

Cuando finalmente dejamos Ollantaytambo para continuar nuestro viaje nos llevamos mucho más que fotografías. Nos llevamos el recuerdo de una experiencia auténtica, de esas que no suelen aparecer en los itinerarios ni en las guías de viaje.

Porque a veces los momentos más memorables no son los que planeamos.

A veces, simplemente, la vida nos coloca en el lugar justo, en el momento justo.

Y Ollantaytambo fue exactamente eso para nosotros: un descubrimiento inesperado que terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más valiosos de nuestro viaje por Perú.


Si vas

📍 Ollantaytambo, Valle Sagrado de los Incas, Cusco, Perú.

📅 La Festividad del Señor de Choquekillka se celebra cada año durante las festividades de Pentecostés, generalmente entre mayo y junio.

🎭 Si tienes la oportunidad de coincidir con estas fechas, te recomiendo dedicar varios días a la celebración. Más que una fiesta, es una inmersión en la cultura viva de los Andes peruanos.

Para conocer más

  • Información sobre la Festividad del Señor de Choquekillka en el portal turístico oficial de Perú.
  • Información cultural publicada por la Municipalidad Provincial de Urubamba.
  • Historia y características de la festividad, declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

Fuentes consultadas para contextualizar la festividad: la celebración constituye una importante manifestación cultural y religiosa de Ollantaytambo y ha sido reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación.

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